CASIDA DE LA TENTADORA (JAIME SABINES)

CASIDA DE LA TENTADORA

Todos te desean pero ninguno te ama.
Nadie puede quererte, serpiente,
porque no tienes amor,
porque estás seca como la paja seca
y no das fruto.
Tienes el alma como la piel de los viejos.
Resígnate. No puedes hacer más
sino encender las manos de los hombres
y seducirlos con las promesas de tu cuerpo.
Alégrate. En esa profesión del deseo
nadie como tú para simular inocencia
y para hechizar con tus ojos inmensos

Este poema va dedicado a todas aquellas mujeres que venden su cuerpo a cambio de dinero y ese es su oficio, pues eso es solo lo que ofrecen para aquellos hombres infieles o ansiosos de cubrir su necesidad, algunos van buscando lo que no tienen en casa, que es una completa estupidez desde mi punto de vista, pues si yo no estoy obteniendo lo que quiero es mejor retirarme antes que causar un daño a alguien.

Yo no juzgo ese oficio pues no soy quien, ademas de que yo no conozco su vida como para juzgar las razones por las que llego a hacer este tipo de cosas, aunque se que podrían obtener un mejor trabajo tal vez no ganado lo mismo pero que las haría sentir mejor, pero muchas de ellas son amenazadas y su vida depende de una persona que las obliga a hacer esto, ademas es respetable si ese trabajo les gusta pues cada quien decide como quiere vivir y cuanto le costara.

Asi que ella merecen un respeto pues son seres humanos, y nosotros no somos agentes juzgadores de nada ni nadie.

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